El FMI no es sólo hambre desocupación y miseria

El FMI no es sólo hambre, desocupación y miseria, sino disciplinamiento y subordinación al sistema económico-financiero internacional

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Si no tenés claro qué es y qué representa el FMI, acá tenés un conjunto de razones[1] para luchar, desde dónde te encuentres, contra este organismo depredador y genocida. Lee y reflexioná, por favor, te va la vida y la de tus seres queridos en ello:

Son elitistas y no tienen representación popular:

El FMI, así como el G20 y el BM, son grupos oligarcas y elitistas que trabajan exclusivamente con bancos centrales y ministros de economía. No hay ninguna entrada para otros sectores de la sociedad global. Las reuniones se llevan a cabo bajo fuertes medidas de seguridad y en contra de la gente más afectada por las decisiones que se toman.

Los ricos se enriquecen a costo de los pobres:

El sistema de voto dentro del FMI y el BM es un dollar= un voto. El resultado es que los siete países más ricos se apoderan de 50% de los votos. Y esto lleva inevitablemente a que las decisiones beneficien a los países ricos mientras que los pobres pagan y sufren. Un ejemplo de esto son las “condiciones” -unidas a préstamos para los países pobres- llamadas ”Programas de ajuste estructural” que fuerzan a los países pobres y no desarrollados a privatizar, recortar los costes sociales y concentrarse en la fuga de capitales..

El FMI y el BM son instituciones cuyo principal objetivo es “disciplinar” a los países no desarrollados:

La finalidad de ambas instituciones, especialmente el FMI, es imponer políticas socio-económicas a los países víctimas, los que caen en sus garras, a los efectos de mantenerlos en el infra desarrollo. Para ello, es necesario destruir su industria, aniquilar su mercado interno, abrir su economía a las importaciones, obligarlos a dejar de lado todo de tipo de regulaciones y controles a los capitales por parte de los Estados, flexibilizar el mercado de trabajo y devaluar la moneda para bajar los salarios, y otras miserias más. Justamente lo que está haciendo Mauricio Macri y que, ahora, lo va a justificar con la tenebrosa entrada condicionadora del FMI nuevamente en la Argentina.

Provocan el aumento de la miseria, la malnutrición y el hambre en los países no desarrollados:

Las políticas del FMI y el BM aumentan el hambre en estos países forzándolos a cambiar sus economías y concentrarse en la exportación. El ochenta por ciento de los niños malnutridos en el mundo viven en países donde el FMI/BM obliga a los campesinos a cambiar la producción de alimentos para el consumo local, a una de exportación de productos de interés para el mercado global, controlada por los países dominantes.

Aceleran la destrucción del medio ambiente:

La exigencia de que los países pobres centren sus economías en la exportación ha causado un desgaste del medioambiente. Los recortes en los presupuestos del estado que exige el FMI -unido a la falta de voluntad de los políticos- han llevado a que muchos países no tengan recursos para proteger la naturaleza. La explotación de las minas ha llevado a contaminaciones masivas, la extinción de las selvas en erosiones de tierra, contaminación de los ríos, extinción de especies animales y destrucción de formas de vida tradicionales.

Destruyen los derechos de los trabajadores:

Los programas de ajuste estructural impuestos por el FMI exigen cambios en las leyes laborales, como eliminar los acuerdos colectivos y bajar los sueldos mínimos. La “flexibilización laboral” y el recorte del apoyo a las empresas nacionales conlleva los despidos de miles de trabajadores. Como está ocurriendo en la Argentina de Macri.

Quieren crear un “estado de bienestar” , pero para las multinacionales:

Para aumentar las exportaciones, el FMI fomenta la libertad de impuestos y los subsidios estatales para las empresas de exportación. Riquezas naturales, tierras y bosques son vendidos a las multinacionales por precios de regalo. Por ejemplo, en Guayana una empresa multinacional de madera consiguió la concesión de troncos en una tierra que estaba reservada para la población indígena. Además consiguió liberarse de todo impuesto por cinco años. Estas políticas ayudan a las multinacionales pero dañan a los países que se supone quieren ayudar.

Sus políticas destruyen la comunidad civil.

Los “recortes” en los mal llamados “gastos sociales”[2] causan miles de muertes innecesarias por la falta de recursos en los hospitales y la ausencia de políticas sociales de todo tipo. Entre otras cosas obliga a los jóvenes a abandonar sus estudios porque no los pueden solventar y tienen que salir a las calles para ganarse la vida de cualquier manera.

El FMI/BM obliga a los países a pagar deudas externas contraídas por gobiernos dictatoriales y represores:

En muchos casos las deudas, como pasó en nuestro país con la dictadura genocida de 1976, fueron negociadas por regímenes dictatoriales sin intenciones de invertir en un desarrollo común. En algunos casos el dinero de los préstamos fue robado por políticos corruptos, bajo el conocimiento y la aprobación de los funcionarios del FMI. En otros fue utilizado para construir un estado represivo policial que reprimiera las fuerzas democráticas populares (por ejemplo el régimen de Apartheid en Sudáfrica.). Es una aberración que los actuales políticos cedan a las presiones del FMI y que obliguen a la gente a pagar un préstamo que fue usado para reprimirlos.

FMI/BM/ afecta fundamentalmente a las mujeres y los niños;

Las mujeres, los niños y los adultos mayores son los que más sufren las consecuencias de sus políticas. Los recortes en la educación afectan desproporcionadamente a las niñas que corren mayor riesgo de tener que abandonar la escuela. El cambio hacia una economía de exportación aumenta el tanto por ciento de niños que trabajan. Los recortes en las pensiones y jubilaciones se convierten en un verdadero genocidio de los adultos mayores.

Sus políticas son racistas:

Está comprobado que en una escala global los más afectados por las políticas del FMI/BM son la gente de color (no blanca).

En una palabra, caer en las garras del FMI, significa ceder, no sólo la soberanía económica, sino algo peor aún, ceder la soberanía política. Por eso, es absolutamente válido y aceptable que a los gobernantes, como Mauricio Macri, que invitan y reclaman al FMI para sus países, les llamemos, sin cortapisas, “traidores a la patria”.

  1. Este artículo reconoce una Fuente: La Haine, http://www.lahaine.org/global/diez_reuniones.htm
  2. No deberíamos llamarlos gastos sociales, porque, en verdad, son una “inversión” social.

 

José Luis Lens

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Actualmente, Profesor Titular de la Cátedra de Educación Popular en la FCH-UNCPBA y Profesor Adjunto de Ciencias Políticas en la UBA-CBC.

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