Los Estados Unidos y su geopolítica de dominación en la región de América latina

Los Estados Unidos y su geopolítica de dominación en la región de América latina

Aunque no sea un tema presente en nuestros medios de comunicación, porque el cerco mediático –cada día más poderoso- deliberadamente lo impide, la injerencia de los EE.UU en los asuntos internos de nuestros países es un dato objetivo y perfectamente comprobable[1]. Y, como se darán cuenta, no es un dato menor. Les podemos demostrar que la geopolítica norteamericana en nuestra región tuvo y tiene una enorme influencia en los gobiernos nacionales; tanto por la sumisión a sus política de muchos gobiernos, cuanto por su rechazo y la búsqueda de una política independiente de otros. Pero lo que no podemos hacer es ignorarlo. No obstante, en los debates políticos de los medios, salvo excepciones muy puntuales, esta injerencia es un dato que no aparece y, menos aun, se le otorga algún grado de importancia a la hora de caracterizar, evaluar y criticar a los gobiernos de turno.

Si queremos leer críticamente, y entender con un sentido realmente progresista y transformador lo que está ocurriendo en nuestra región, es imprescindible no olvidar la política intervencionista de los Estados Unidos en América latina. Decimos esto porque existen innumerables expresiones mediáticas en nuestro país, como señalamos, que ignoran deliberadamente esta historia, que es objetiva y está lejos de haber concluido. Por ejemplo, leer lo que está pasando hoy en Venezuela sin poner en juego este contexto histórico, que sigue vivo en la actualidad, termina siendo una descontextualización manipuladora. Debemos decir, y los lectores pueden comprobarlo sin problema, que prácticamente “todas” las lecturas, desde la derecha, de lo que está ocurriendo hoy en Venezuela, eliminan intencionalmente este dato, que es esencial. Por favor, cuando se informen, pongan el foco en la comprobación de esto que estamos señalando. No lo olviden.

Refresquemos ahora nuestra memoria con un breve recorrido por esta historia, que está lejos, lamentablemente, de haber finalizado.

Aunque hay antecedentes previos, vale comenzar esta historización con la denominada Doctrina Monroe[2]. Si bien fue James Monroe el presidente que anunció la doctrina en 1823, quién la formuló fue John Quincy Adams, en ese entonces uno de sus asesores.

Estados Unidos en aquellos años se enfrentaba al dilema de la posible restauración de los dominios coloniales europeos en los recién independizados países latinoamericanos. Los demás asesores de Monroe aconsejaban establecer una fuerte cooperación con Inglaterra. Adams aconsejaba que EE.UU. debería mantener su independencia y su fuerza actuando por sí solo. Ésta fue la opción adoptada por el presidente Monroe.

El contenido relativamente anticolonial que tuvo la doctrina en sus orígenes implicó la aplicación de conceptos concretos, la de las dos esferas. La esfera europea y la esfera americana, y el principio de la no intervención de ninguna parte en la otra esfera.

A principios del siglo XX, Estados Unidos reafirmó la doctrina Monroe, y el presidente Theodore Roosevelt emitió el Corolario de 1904 (Corolario Roosevelt) para la interpretación del doctrina Monroe. Nos referimos a la política del Gran Garrote o Big Stick. Esta es una expresión del presidente de Estados Unidos, tomada de un proverbio africano: “habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos” (speak softly and carry a big stick, you will go far).

En este corolario se afirma que, si un país latinoamericano y del Caribe, bajo la influencia de Estados Unidos, es amenazado o se ponen en peligro en él los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, el Gobierno de EEUU está obligado a intervenir en los asuntos internos del país “desquiciado”, para reordenarlo y reorganizarlo, restableciendo los derechos y el patrimonio de su ciudadanía y sus empresas. Mediante la política del Gran Garrote se legitimó el uso de la fuerza como recurso para defender los intereses de los Estados Unidos. Esto dio como resultado numerosas intervenciones políticas y militares de los Estado Unidos en toda nuestra región.

El Gran Garrote también se aplicó, y se sigue aplicando, en el marco de intervenciones estadounidenses que se legitiman aludiendo a la supuesta “discapacidad” de los Gobiernos locales para resolver sus asuntos internos. Lógicamente, desde el punto de vista del Gobierno de Estados Unidos, que está obligado a proteger los intereses de los ciudadanos, entidades e intereses de los Estados Unidos. Por eso, Roosevelt postulaba que los desórdenes internos de las repúblicas latinoamericanas constituían un problema para el funcionamiento de las compañías comerciales estadounidenses establecidas en dichos países, y que en consecuencia los Estados Unidos debían tener la potestad de “restablecer el orden”, primero presionando a los sectores políticos locales con las ventajas que representaba gozar con el apoyo político y económico de Washington (“hablar de manera suave”), y finalmente recurriendo a la intervención armada (el Gran Garrote), en el caso de no obtener resultados favorables con la persuasión.

Veamos ahora la cronología que no podemos ni debemos olvidar de ninguna manera. En verdad, estas intervenciones no comienzan con la doctrina Monroe, sino que empezaron antes. La doctrina vino a convalidar una política que ya formaba parte de la realidad. Por ejemplo:

1798-1800, guerra naval no declarada a Francia: esta disputa incluyó acciones territoriales como las que se llevaron a cabo en la República Dominicana, en la ciudad de Puerto Plata, donde capturaron un barco francés.

1814-1825, el Caribe. Se libraron repetidos combates entre piratas y barcos americanos en tierra y mar en las inmediaciones de Cuba, Puerto Rico, Santo Domingo y Yucatán.

Éstas no fueron las únicas anteriores a 1823, el año de la declaración de la doctrina Monroe, hubo bastantes otras, todas del mismo signo, todas anunciando la doctrina.

Veamos, ahora, las intervenciones más importantes en nuestra región:

1831, Argentina. El 28 de diciembre, enarbolando bandera francesa, la corbeta USS Lexington destruyó Puerto Soledad, Islas Malvinas. Una partida desembarcó y destruyó el asentamiento, tomando prisioneros a la mayoría de sus habitantes.

1835-1836, México. Durante la Guerra de la Independencia de Texas, rancheros y esclavistas toman grandes extensiones de México, al norte del río Bravo. El general estadounidense Gaines ocupa a Nocagdoches, Texas, con el pretexto imaginario de que hay peligro de una “sublevación indígena”.

1845, México. Anexión de Texas y California, pertenecientes a México. Se conforma el Destino Manifiesto: el hombre blanco debe invadir territorios de pueblos “atrasados”, usurpar sus riquezas esclavizando a sus habitantes.

1846-1848, México. Estados Unidos le declara formalmente la guerra a México con el objetivo de conquistar más tierras; los militares ocupan, por orden del presidente James Polk, el territorio entre los ríos Bravo y Nueces para provocar a México. Le arrebatan la mitad de su territorio. En una lucha encarnizada entran en Ciudad de México.

1855. El aventurero estadounidense William Walker, operando en interés de los banqueros Morgan y Garrison, invade Nicaragua y se proclama presidente. Durante sus dos años de gobierno invade también a los vecinos países de El Salvador y Honduras, proclamándose igualmente jefe de Estado en ambas naciones. Walker restauró la esclavitud en los territorios bajo su ocupación.

1890. Estados Unidos forma la Unión Panamericana para acelerar sus planes de convertir a Latinoamérica en su “patio trasero”.

1898, Guerra España-EEUU. Los Estados Unidos declaran la guerra a España en el momento en que los independentistas cubanos tenían prácticamente derrotada a la fuerza militar colonial. Las tropas norteamericanas ocupan la isla de Cuba, desconocen a los patriotas, y España se ve obligada a ceder a Estados Unidos los territorios de Puerto Rico, Guam, Filipinas y Hawai. En Puerto Rico, desde 1898 hasta 1947, Estados Unidos impuso el gobernador colonial (siempre estadounidense), y éste designaba los funcionarios de su administración, generalmente estadounidenses. El 25 de julio de 2012 se cumplieron 60 años de la fundación del Estado Libre Asociado, fórmula que permitió la elección de gobernador puertorriqueño, reconoció bandera e himno, pero que no alteró su condición colonial, que sigue hasta hoy. Hoy Puerto Rico es una sociedad quebrada (en default) en lo económico y destruida socialmente, porque sus dueños, los EE.UU., la dejaron librada a su suerte.

1903, Colombia. Estados Unidos promueve la segregación de Panamá, que entonces era parte de Colombia, y adquiere derechos para abrir el Canal de Panamá. Años después, el ex presidente Teodoro Roosevelt —el real segregador de Panamá— diría: “Yo tomé la zona del Canal mientras el Congreso debatía.” A Colombia se le pagó posteriormente la ridícula suma de 25 millones de dólares en compensación.

1912, Nicaragua. 2.700 marines norteamericanos invaden Nicaragua “para proteger los intereses de Estados Unidos durante un conato de revolución”, dando comienzo a una ocupación que se mantendría casi continuamente hasta 1933.

1914, México. Durante la Revolución Mexicana, la Marina de Estados Unidos bombardea la ciudad portuaria de Veracruz, un ataque aparentemente motivado por la detención de soldados norteamericanos en Tampico. El Gobierno mexicano se disculpa, pero el presidente Woodrow Wilson ordena que la Armada ataque a Veracruz. Cien soldados mexicanos, varios cadetes de la Escuela Naval y grupos civiles resisten con heroísmo. Los ocupantes permanecen durante varios meses.

1914-1917 Campaña de hostilidades no declaradas contra la Revolución Mexicana. El general Pershing invade el norte de México, persiguiendo al revolucionario Pancho Villa.

1915. Invasión de Haití. La Marina de Guerra de Estados Unidos desembarcó en Puerto Príncipe, ocupando en pocos días las ciudades más importantes del país y estableciendo un control militar de sus aduanas que duraría hasta su retirada, el 15 de agosto de 1934. En aquel entonces, entre 1911 y 1915, Haití vivía una severa crisis socio-política: levantamientos populares, asesinatos políticos, exilios forzados, cambios sucesivos en la presidencia (seis presidentes tuvo en ese entonces Haití). Esta crisis se agudizó con el golpe de Estado de febrero de 1915 contra el general presidente Vilbrun Guillaume Sam. Luego de su derrocamiento, éste fue linchado por manifestantes en las calles de Puerto Príncipe. Pero como aquel levantamiento popular contra Sam amenazaba varios intereses comerciales estadounidenses en el país y planteaba la posibilidad de que Rosalvo Bobo, considerado por muchos un líder nacionalista y antiimperialista, emergiera como el próximo presidente, el gobierno estadounidense decidió invadir para preservar su dominio económico-político.

1926, Nicaragua. Augusto César Sandino se propone crear un ejército popular para combatir a los ocupantes extranjeros. 1926-33, un repunte de actividad revolucionaria provoca el desembarco de 5.000 infantes de marina “para proteger los intereses de Estados Unidos”. Se forma la Guardia Nacional de la familia Somoza. Los infantes de marina realizan grandes operaciones contra el revolucionario Sandino. Estados Unidos realiza entonces el primer bombardeo aéreo en América Latina. Ataca la aldea El Ocotal. Mueren 300 nicaragüenses por las bombas y ametralladoras yanquis. (1928). Después de su retirada, la Guardia Nacional atrapa y finalmente fusila a Sandino (1934). La dictadura militar gobierna por 45 años.

1946, creación de La Escuela de las Américas (SOA por sus siglas en inglés). Establecida inicialmente en Panamá en 1946, luego fue trasladada a Fort Benning, Georgia en 1984. El presidente de Panamá, Jorge Illueca, describió al SOA como “la base más grande para la desestabilización en América Latina”, y los principales diarios internacionales la apodaron “La Escuela de Asesinos”. La historia apoya estas acusaciones. En Febrero de 2001, la Escuela de las Américas, cambia de nombre y pasa a llamarse “Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación de Seguridad” Western Hemisphere Institute for Security Cooperation (WHISC), inaugurado el 17 de febrero del 2001, no hay más que nuevas papeleras, timbres y letreros. El mismo edificio emplazado en los mismos terrenos, mantiene a los mismos instructores enseñando las mismas lecciones de crueldad, tortura y represión.

1947, Estados Unidos comienza a imponer paulatinamente el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). Este Tratado fue un acuerdo entre los Estados Unidos y los gobiernos latinoamericanos con la intención de darle fuerza a los ejércitos en la lucha contra el comunismo. Es conocido su fracaso y triste papel contra la lucha popular, así como crear una casta nefasta que boicoteó a los sistemas democráticos. El TIAR se convirtió en un instrumento de las oligarquías, al servicio de los intereses norteamericanos.

1952, en Cuba, con la anuencia y el agrado del gobierno de Estados Unidos, el general Fulgencio Batista derroca al gobierno de Carlos Prío Socarrás, e inaugura una sangrienta tiranía.

1954, Guatemala. La CIA orquesta el derrocamiento del gobierno democráticamente electo de Jacobo Arbenz en Guatemala. Organiza un ejército de exilados derechistas, que, con la ayuda de bombardeos aéreos, ataca la ciudad de Guatemala. El bombardeo prende un golpe interno de fuerzas militares entrenadas por Estados Unidos, con el apoyo de la iglesia. Siguieron casi 40 años de violencia y represión que culminaron en la política de “tierra arrasada” de los años 80. Más de 150.000 personas perdieron la vida. Arbenz había nacionalizado tierras de la empresa estadounidense United Fruit Company.

1956, en Nicaragua el poeta Rigoberto López Pérez mata al dictador Anastasio Somoza, que llevaba 20 años en el poder con apoyo de Estados Unidos. El presidente Franklin Delano Roosevelt lo había definido así: “Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Su hijo Anastasio Somoza Debayle prolongó la dinastía tiránica durante varios años más.

1960, el presidente Eisenhower autoriza la realización en gran escala de acciones encubiertas para derribar el gobierno de Fidel Castro, quien había llegado al poder en enero de 1959. Las acciones encubiertas incluían el asesinato del líder cubano, la creación de bandas contrarrevolucionarias y el sabotaje a los principales sectores de la economía isleña.

1961, Cuba. Invasión de Bahía de Cochinos. Una brigada de mercenarios entrenados y dirigidos por EEUU, con apoyo aéreo y logístico, desembarcan en la isla. Los invasores son derrotados en menos de 72 horas en Playa Girón. Desde entonces, las fuerzas de la CIA han desembarcado muchas veces en Cuba para realizar sabotaje, guerra bacteriológica, asesinato, ponerse en contacto con sus agentes, y otros actos hostiles y armados. En menos de 72 horas los invasores son derrotados, lo que constituyó la primera gran derrota militar norteamericana en América Latina.

1961: La CIA cocina un golpe de Estado contra el presidente electo de Ecuador J. M Velazco Ibarra, quien se había demostrado demasiado amistoso con Cuba.

1964: El presidente de Brasil Joao Goulart, quien se proponía llevar a cabo una reforma agraria y nacionalizar el petróleo, es víctima de un golpe de estado apoyado y promovido por Estados Unidos. Como dato de color, porque me interesa destacarlo, aquí se inicia el largo exilio de Paulo Freire de su querido Brasil.

1965, República Dominicana. Estados Unidos envía 42.000 efectivos marines al país para reprimir un movimiento que intentaba restaurar en el poder al anteriormente derrocado presidente progresista y democráticamente electo Juan Bosch; alrededor de 3.000 muertos.

1966, Estados Unidos envía armas, asesores y Boinas Verdes a Guatemala, para implementar una llamada campaña contrainsurgente. En un informe del Departamento de Estado reconocía que: “para eliminar a unos pocos cientos de guerrilleros habrá que matar quizás a 10 mil campesinos guatemaltecos”.

1967: Un grupo de Boinas Verdes son enviados a Bolivia para ayudar a encontrar y asesinar a Ernesto Che Guevara.

1968, la CIA, organiza una fuerza paramilitar considerada como la precursora de los “Escuadrones de la Muerte”.

1971, el diario The Washington Post confirma que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) había intentado asesinar en varias oportunidades al líder de la revolución cubana Fidel Castro.

1973, Chile. El militar Augusto Pinochet toma el poder en un golpe de Estado apoyado por la CIA en contra del presidente electo socialista Salvador Allende.

1976, asume el poder una dictadura militar en Argentina. Años después se desclasificaron en Estados Unidos casi 5000 documentos secretos que revelaron la estrecha colaboración y el apoyo otorgado desde los más altos niveles del poder en Washington a los militares argentinos, responsables de la muerte de aproximadamente 30.000 argentinos, una gran parte de ellos jóvenes estudiantes y trabajadores. Recientemente, el Departamento de Estado de EEUU ha desclasificado documentos que implican directamente al antiguo secretario de Estado Henry Kissinger[3] y otros altos responsables norteamericanos en los crímenes cometidos por la dictadura argentina, que puso en marcha una campaña de asesinatos, torturas y “desapariciones” tras asumir el poder. Kissinger estuvo involucrado en las operaciones del llamado Plan Cóndor, una red de cooperación para capturar y ejecutar opositores políticos en Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia.

1980, Estados Unidos incrementa la asistencia a los militares de El Salvador que se enfrentan a las guerrillas del FMLN. Los escuadrones de la muerte proliferan; el Arzobispo Romero es asesinado; 35 mil civiles son muertos entre 1978 y 1981. La violación y asesinato de 4 monjas por sicarios de los militares hace que el gobierno yanqui suspenda la ayuda militar por un mes.

1981, la Administración Reagan inicia la guerra de los “contra” para destruir el gobierno sandinista en Nicaragua. La CIA avanza en la organización de los “contras” en Nicaragua. Habían comenzado el año anterior con un grupo de 60 antiguos guardias de Somoza. Cuatro años después llegarían a agruparse en la “contra” casi 12 mil ex guardias. De los 48 jefes militares más importantes de la “contra”, 46 habían sido oficiales de la Guardia Nacional. Estados Unidos también avanzó en la guerra económica contra Nicaragua y en las presiones ejercidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El general Omar Torrijos, presidente de Panamá, muere en un accidente aéreo. Desde entonces ha existido la sospecha de que la CIA tuvo que ver con el desastre, debido al nacionalismo patriótico de Torrijos y a las relaciones amistosas que su gobierno sostenía con Cuba.

1983, se produce la invasión de cinco mil infantes de marina de Estados Unidos a la pequeña isla caribeña de Granada. Las tropas yanquis entraron poco después de que una conspiración había sacado del poder a Maurice Bishop, un líder izquierdista y nacionalista.

1989, Panamá. Fue la invasión décima tercera de EEUU a Panamá. Las autoridades norteamericanas, dirigidas por George H.W. Bush, justificaron la muerte estimada de más de siete mil panameños con la intención de capturar al general Manuel Antonio Noriega por sus presuntos vínculos con el narcotráfico.

1990, Estados Unidos interviene masivamente en el proceso electoral de Nicaragua a través de acciones encubiertas y también públicas. Washington consolidó abiertamente la coalición de oposición, aunque tales prácticas son ilegales según la ley estadounidense.

1994, Haití. Más de 24 mil efectivos norteamericanos con apoyo de barcos de guerra, helicópteros y modernos medios bélicos invaden Haití con el pretexto de garantizar la transferencia de poder de la cúpula golpista, encabezada por el general Raúl Cedras, al presidente electo Jean Bertrand Aristide.

2000, como parte de la “Guerra a las Drogas”, Estados Unidos lanza el Plan Colombia, un programa de ayuda masiva civil y militar a un país que quizás tenga el peor récord de derechos humanos en el hemisferio. El financiamiento de Estados Unidos para este Plan es de 1 300 millones, de los cuales el 83 por ciento está destinado al gasto militar. El Plan Colombia, posteriormente, se encuadró en la “Guerra contra el Terrorismo”.

2002, Estados Unidos apoyó y financió a los elementos que organizaron el fallido golpe de Estado a Hugo Chavez, el 11 de abril en Venezuela.

2006. Referéndum secesionista en Bolivia en 2006, cuyo propósito era fracturar el país en dos partes. De esa forma, los sectores oligárquicos pretendían crear un espacio político y territorial para su propio beneficio en lo que son las regiones petroleras, ganaderas y bosques localizados en la porción oriental del país, todo ello bajo la idea de crear ¨autonomías regionales¨, conformadas al margen de aquella definida en la Constitución de Bolivia.

2009. Golpe de Estado judicial contra Manuel Zelaya en Honduras en 2009. Consumado el mismo y deportado del país su presidente, se aguardó por parte del gobierno usurpador sostenido por una Junta Militar, a que expirara el término constitucional del presidente depuesto, para dar paso a unas nuevas elecciones. Sin la participación de Zelaya, ante los ojos de la comunidad internacional, organismos como la OEA permitieron la instauración de un gobierno de apariencia democrática como es el de Porfirio Lobo, revocando el decreto de suspensión de Honduras del organismo internacional. Aquí comenzaron los llamados “golpes blandos” en la región. Por eso, hubiera sido muy importante que los gobiernos progresistas de la región respondieran de una forma fuerte y decidida -lo que no se dio- para respaldar al gobierno de Zelaya. No hubo reacción y la iniciativa se concretó exitosamente, con lo que se instaló un precedente nefasto en la región, como lo muestran los golpes parlamentarios posteriores, a Lugo en Paraguay y Dilma Rousseff en Brasil.

2010. Frustrada intentona de Golpe de Estado contra el presidente Rafael Correa en Ecuador en el año 2010. Como en el caso de Venezuela, la movilización del pueblo y la fidelidad de la mayoría de los integrantes de la Fuerzas Armadas al orden constitucional, evitaron un desenlace similar al ocurrido en Honduras.

2012. Golpe de Estado Parlamentario contra el presidente de la República de Paraguay, Fernando Lugo.

2016. Golpe de Estado Parlamentario a Dilma Rousseff. Sin duda aquí hubo una intervención de los EE.UU.

2017. El gobierno de Nicolás Maduro es asediado y boicoteado de diferentes formas con clara injerencia de los EE.UU, como lo relatan en su libro Wiki Media Leaks, los periodistas Martín Becerra y Sebastián Lacunza[4]. Libro que recomendamos especialmente.

En todos estos escenarios, uno de los elementos comunes es la presencia de la mano oculta de Estados Unidos a través de sus embajadas y estamentos militares, junto a los sectores oligárquicos nacionales en la planificación y ejecución de los hechos.

Quien pensaba que los Golpes de Estado en América Latina eran cosa del pasado, erró. Quien afirmaba que con el fin de la Guerra Fría, Estados Unidos abandonaría su injerencia en los asuntos internos de nuestros países, también erró. Lo único que ha cambiado es la forma de pretender echar abajo gobiernos que no sigan las pautas dictadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos en protección de sus intereses geopolíticos.

En el pasado y presente de nuestros pueblos sigue progresando dentro del marco de sus luchas, la voluntad de avanzar en el rescate de nuestros derechos soberanos; la lucha por una mayor integración económica y política y la sustantivación de una democracia real[5]. Se trata de una democracia en la que el pueblo sea protagonista, que garantice el acceso de nuestras poblaciones, no sólo a decidir quiénes representan en forma más adecuada nuestros verdaderos intereses; sino sobre todo, la voluntad por darle una mayor y auténtica participación a los sectores populares en los beneficios provenientes de la explotación integral de sus recursos naturales. Este es el ideario que hoy necesitamos afirmar para la construcción de una geopolítica soberana de América Latina y el Caribe.

Pero esta historia de injerencias no termina aquí, por ahora continua…

Después de reflexionar sobre este listado de injerencias en países independientes, no puede quedarnos duda respecto de lo que está pasando en Venezuela. Es evidente que los acontecimientos desestabilizadores están directamente vinculados al intervencionismo político de los Estados Unidos y sus socios de la derecha local. Por eso, el descontento que pretende justificar la desestabilización y el reclamo de renuncia de Maduro, es muy claro que no proviene de la clase media que se siente avasallada por el desabastecimiento, el populismo y las acciones de la supuesta dictadura chavista, sino de un Estados Unidos temeroso de perder su poder e influencia en una región que siempre sintió que le pertenecía.

Tienen que saber, y les pedimos que lo reflexionen, que existe una continua acechanza y puesta en acción de un programa de restauración conservadora neoliberal, con el objetivo de impedir y obstaculizar todas las propuestas y acciones de avance progresista de los pueblos y naciones de la región y el planeta. Lo que acaba de ocurrir en 2016 en Argentina, Venezuela y Brasil, lo confirman.

En el mundo se producen todos los días acciones de obstaculización y boicot contra las propuestas progresistas de gobiernos, movimientos o grupos que no aceptan o combaten el orden establecido. Toda acción que se oponga, contradiga o no se encuadre en el orden que impone el modelo, es abortada, obstaculizada, boicoteada o impedida de diferentes formas, por fuerzas que es pertinente enrolar en una permanente restauración conservadora neoliberal. Existen innumerables ejemplos de esta realidad. Como el que mostramos a continuación, que es un claro indicador del continuo intervencionismo norteamericano en América latina:

“Bolivia, el No nace en Washington

Una conspiración contra el proceso de cambio que encabeza el presidente Evo Morales está en marcha. Tiene su epicentro en Washington DC y se implementa por medio de operadores políticos bolivianos y extranjeros. Utilizan el argumento de una presunta defensa de la democracia y lucha contra la corrupción y el narcotráfico y su objetivo es evitar que el Sí obtenga la victoria en el referéndum de reforma de la constitución política del Estado del próximo 21 de febrero.

Nunca como hasta ahora, con métodos menos visibles para la ciudadanía, Estados Unidos está respaldando decididamente, a través de sus agencias para la subversión como el Instituto Nacional Demócrata (NDI por sus siglas en inglés) y el Instituto Republicano Internacional (IRI por sus siglas en inglés) ambas con recursos entregados por el Fondo Internacional para la Democracia (NED por sus siglas en inglés), las acciones de la oposición boliviana destinadas a impedir que el referéndum del 21 de febrero represente un paso más en la consolidación del proyecto político que lidera Evo Morales, un presidente indígena que ha cambiado radicalmente Bolivia.

El carácter de la brutal ofensiva estadunidense se explica por la importancia que tiene Bolivia hoy para los procesos de cambio en América Latina, particularmente después de las elecciones presidenciales en Argentina y legislativas en Venezuela.

Ya antes de la expulsión del embajador estadunidense Philip Goldberg y en pleno intento de desestabilización separatista, la CIA actuaba mediante operadores como Joseph Humire. En fechas más recientes fue el vicecónsul Ari Avidar uno de los principales operadores, quien tuvo que dejar el país una vez que se comprobó que compraba información a dirigentes afines al proceso de cambio, tal y como demostró en una investigación el semanario La Época y el programa Ojo con los Medios del canal Abya Yala en 2015. Al no ser efectivas las acciones violentas perpetradas, los actos racistas (en Sucre, Santa Cruz y Pando), las manifestaciones antigubernamentales extremadamente hostiles (en Tarija y Cochabamba), y las acciones abiertamente subversivas y antipatrióticas (separatismo de la Media Luna y el fallido golpe de Estado cívico-prefectural de 2008), hoy la derecha boliviana, en coordinación con organismos relacionados con la NED –como son el NDI y IRI–, toman la iniciativa y financian actividades con fines subversivos de grupos políticos y activistas opositores mediante fondos del Congreso estadunidense”[6](Blog de Atilio Borón, en Telesur, 11/2/2016).

Este es un tema totalmente desaparecido de los medios de comunicación del establishment. El debate político se queda a nivel de los gobiernos, sin que nunca aparezca este telón de fondo que explica lo que no tiene explicación sin su puesta en juego. Hoy los países que se someten a las políticas neoliberales, lo hacen a partir de una alianza entre la oligarquía global y las oligarquías locales. En un mundo globalizado, con fuertes geopolíticas de dominación, pensar algo distinto, o es una gran ingenuidad política, o está ocultando intenciones inconfesables de quienes lo sostienen.

Esta información es fundamental en el proceso de alfabetización política de todos los que habitamos los países de la región. Por eso, un dato a prestarle mucha atención a la hora de elegir nuestros candidatos al gobierno es el de cuál es su posición respecto de la política exterior de la Argentina. Con quiénes se va a alinear el candidato, de acceder al poder político. Es sorprendente comprobar cómo los periodistas del establihsment, los orgánicos[7] a las corporaciones mediáticas monopólicas, ignoran deliberadamente este tema, quedando totalmente invisibilizado en sus análisis. Son realmente especialistas en “venderle” al público una idea tergiversada del juego político, ya que ignorar el peso de la geopolítica norteamericana en los países de la región, es una burda manipulación y un insulto a la inteligencia ciudadana.

Finalmente, tenemos que saber que, después de una década y media de gobiernos posneoliberales en la región, estamos viviendo una contraofensiva de la derecha neoliberal, obviamente impulsada por esta geopolítica de dominación, que nos obliga a reflexionar sobre lo ocurrido y está ocurriendo, así como a repensar todas las estrategias de lucha.

  1. Mediante una investigación en la Web fuimos recolectando estos datos dispersos y los convertimos en este triste, pero que debemos conocer, listado de injerencias y atropellos, por parte de los EE.UU., a los países de nuestra región.
  2. La Doctrina Monroe se resume en este idea: ”América para los americanos”. Pero es importante reflexionar sobre otra doctrina anterior, la doctrina del Destino Manifiesto, la creencia de los colonos de Estados Unidos de que su destino era expandirse hacia el Oeste hasta alcanzar el Pacífico. Fue una ideología con consecuencias históricas fundamentales. ¿Cuáles son las ideas detrás de la doctrina del Destino Manifiesto? Fundamentalmente tres: 1) El gobierno de los Estados Unidos, la Constitución y las instituciones del país y, a consecuencia de ello, los propios estadounidenses, poseen virtudes que los hacen únicos y especiales, 2) Como consecuencia de lo anterior, los estadounidenses tienen la obligación moral de propagar su forma de gobierno y su visión del mundo y 3) que en esta misión serán acompañados por Dios. Esas tres ideas se combinaron, junto con otras como el excepcionalismo americano, para formar una ideología asumida por muchos estadounidenses que justificaba y veía con buenos ojos la expansión hacia el Oeste.
  3. Henry Kissinger, en lo que realmente fue un escándalo, ya había sido distinguido en 1973, nada más y nada menos, que con el Premio Nobel de la Paz. ¡Qué enorme despropósito, tratándose de uno de los ideólogos y ejecutores del Plan Cóndor!!, ¿no?
  4. Beccerra, Martín y Lacunza, Sabastián (2012) Wiki Media Leaks. Buenos Aires: Ediciones B.
  5. La esencia de la democracia real, no es la consulta, ni indirecta, ni tampoco directa, al pueblo, sino el involucramiento activo, comprometido y movilizado del pueblo en la “construcción” de las políticas públicas. Frente a la lógica de la “consulta”, típica de la democracia liberal, la democracia real se fundamenta en la lógica de la “construcción”. Por todo esto, nos pareció mejor, en vez de plantear a la democracia directa como superación de la democracia liberal, trabajar sobre la idea de “democracia real”. Ver Artículo: “La democracia real es la verdadera alternativa a la democracia representativa”.
  6. Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR bajo la siguiente dirección:
    http://www.telesurtv.net/bloggers/Bolivia-el-No-nace-en-Washington-20160211-0001.html. http://www.telesurtv.net/
  7. Por no decir, vendidos o comprados por los poderes fácticos. Quizás el término que más les cabe es el de “cipayos”, o mejor, con más carga semántica, “vendepatria”.

José Luis Lens

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Actualmente, Profesor Titular de la Cátedra de Educación Popular en la FCH-UNCPBA y Profesor Adjunto de Ciencias Políticas en la UBA-CBC.

Deja un comentario