Neoliberalismo

No es ajuste es saqueo

No es ajuste, es saqueo

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Está claro, el ajuste es para pagar el saqueo. El ajuste lo hace la oligarquía y lo paga el pueblo.

El gobierno de Cambiemos está grogui, no responde. Más allá del plan de negocios con que vino y sigue llevando a cabo el gobierno de Mauricio Macri, más allá de su vocación y misión vende patria y entreguista, su gobierno no tiene cómo salir de la jaula en la que por sus propias decisiones se metió. Lo terrible de todo esto es que en esa jaula estamos todos, obreros, empleados, desempleados, jubilados y pensionados, trabajadores informales, docentes, profesionales, comerciantes, pequeños y medianos empresarios, en fin todo el espectro del amplio campo popular. Y en su caída el gobierno nos lleva puestos a todos.

Esta situación se ve agravada por la tremenda falta de expectativas, más allá de las promesas estafadoras de Mauricio Macri, que ya ni el más ingenuo de los ingenuos se las cree. Es increíble, pero el gobierno sólo habla de ajuste, que en realidad es saqueo. Ni por asomo le escuchamos hablar de expansión de la economía. Un concepto innombrable para este gobierno. Es pavoroso, pero esas son todas las expectativas que ofrece hoy Cambiemos: ajuste y más ajuste, lo que equivale a una creciente e implacable contracción de la economía. Un círculo vicioso realmente fatídico. Aquí recuerdo una magnífica idea del filósofo Fernando Savater; que dice: “cuando ocurre una crisis, la gente suele preguntarse: ¿y ahora que va a pasar, cuando lo que debería preguntarse es: ¿y ahora qué vamos a hacer? Es que nosotros nos vamos a quedar preguntando: ¿y ahora qué va a pasar con el ajustazo del FMI? ¿Nos vamos a quedar viendo cómo el FMI nos hunde en la mayor de las miserias, mientras los mega empresarios de Cambiemos llenan de dólares sus offshore? ¿O vamos a hacer algo? No cabe duda de que la resignación es el peor de los caminos. Estamos completamente convencidos de que la realidad puede ser transformada. Creemos, como dice Paulo Freire, que el mundo no es, el mundo está siendo. Y si está siendo podemos intervenir en su transformación.

No obstante, en nuestra realidad el ánimo es más de resignación que de actitud transformadora. La pregunta, en general, sin temor a equivocarnos, es: ¿Ahora qué va a pasar? No obstante, vale pasar revista a la situación y expectativas de los distintos actores:

  • Los mercenarios al servicio del poder, medios y periodismo hegemónico, siguen blindando a Cambiemos, aunque, ahora, percibiendo que el barco se hunde.
  • Los opoficialistas (políticos y sindicalistas colaboracionistas), ahora con miedo y dudas de quedar pegados al rotundo fracaso macrista.
  • Los opositores (la dirigencia política y sindical). que deberían estar a la altura de las circunstancias y no lo están, cuidan sus quintitas esperando la caída de Cambiemos. Su miedo de arriesgar termina siendo una traición al pueblo que los votó.
  • Los que critican al macrismo, pero están sometidos al dogma de la democracia[1]. ¿Qué es este dogma? Es la sacralización de una democracia, la democracia liberal que, en verdad, no es una verdadera democracia. Si democracia significa: gobierno del pueblo, en nuestro caso la democracia liberal es, más bien, el gobierno de la oligarquía. De democracia sólo le quedó la forma, el marco procedimental; porque la sustancia, como lo estamos sufriendo, es completamente oligarca. Aquí tenemos, aunque es reducido, a prácticamente todo el arco periodístico crítico y la prácticamente toda la oposición política. Todos clavados en la idea de que Mauricio Macri debe concluir su mandato. Pero de seguir este gobierno nos aterroriza pensar en los costos sociales y económicos que la segura profundización del desastre causará. Vale recordar aquí al jurista Eugenio Zaffaroni, cuando ya hace unos meses señaló, con gran clarividencia, que “cuanto antes se vayan, menos daño producirán”. Está de más decir que fue crucificado por los medios.
  • Las bases sociales militantes (movimientos sociales, sindicalismo clasista, sindicalismo disidente de la CGT y sindicalismo de la CGT), con una presencia reivindicadora y resistente, presionando a la dirigencia en el caso de la CGT y a los parlamentarios en el caso de los movimientos sociales. Con su presencia continua en las calles, hoy por hoy son la fuerza opositora más gravitante contra el proyecto macrista.
  • La ciudadanía en general, en estado de letargo, resignación e inoperancia, en gran medida por la pavorosa desinformación a la que está siendo sometida por los medios de comunicación hegemónicos.

El nivel y ritmo de deterioro de la situación económica y social se aceleran día a día. Las expectativas de que la catástrofe pueda ser revertida son directamente cero, ya que el ADN del este gobierno le impide completamente dar el viraje que se requiere, por ejemplo, dejar de ajustar y comenzar a pensar en la expandir la economía. Es absolutamente impensable que este gobierno vaya a dar ese viraje. Ahora bien, sin ninguna expectativa de cambio, más allá de las continuas mentiras y promesas hipócritas y estafadoras de Mauricio Macri, que ya nadie cree, con un deterioro social y económico en caída libre. que se palpa día a día y atrapados en la garras del FMI, esperar al 2019 para un recambio del gobierno es prácticamente un suicidio[2]. ¿Cuál es el beneficio para el país y su gente de esperar casi un año y medio en este estado de situación, que se deteriora a una velocidad que espanta? Si es solamente para dar cumplimiento al mandato de la democracia liberal, el error es monumental. Por otro lado, los costos de la resignación son inimaginables e impredecibles.

Si existe una verdadera voluntad de lucha de los ajustados (saqueados), es posible evitar el calvario del inmenso deterioro a que nos vamos a ver sometidos. Y esto no nos reclama ningún tipo de golpe de Estado, ni nada que se le parezca, basta con apelar a la Constitución Nacional, que en su Artículo 53, dice:

“Sólo ella (Cámara de Diputados) ejerce el derecho de acusar ante el Senado al presidente, vicepresidente, al jefe de gabinete de ministros, a los ministros y a los miembros de la Corte Suprema, en las causas de responsabilidad que se intenten contra ellos, por mal desempeño o por delito en el ejercicio de sus funciones; o por crímenes comunes, después de haber conocido de ellos y declarado haber lugar a la formación de causa por la mayoría de dos terceras partes de sus miembros presentes”.

El artículo habla del Juicio Político al presidente, vicepresidente, jefe de gabinete y ministros. ¿Y quién puede dudar de que Mauricio Macri y la mayoría de su gabinete deben ser acusados por mal desempeño y la comisión de incontables delitos en el ejercicio de sus funciones? El juicio político y el adelantamiento de las alecciones son totalmente posibles, sólo debemos proponérnoslo. Lo otro, esperar al 2019, será mucho más difícil y tendrá un costo incalculable para el país y la mayoría de la población.

  1. Ver artículo: Lens, José Luis (2018) “El tremendo error de convertir en fetiche a la democracia liberal”.
  2. Es un suicidio para el pueblo, pero no parece serlo para otros actores. Sin duda no lo es, obviamente, para el macrismo, que increíblemente, después de propiciar una catástrofe económica y social sin precedentes en la Argentina, pone sus principales preocupaciones y objetivos en el 2019. Tampoco parece ser un suicidio para la oposición política en general, que también tiene su mira en el 2019 y ve con falsa preocupación que Mauricio Macri no concluya su mandato. Por su parte, la cúpula de la CGT directamente se llama a silencio y apoya la brutal entrega del país a la FMI. Y los periodistas, aun los críticos como Gustavo Silvestre, ven con horror que Macri no pueda llegar al 2019. ¡Qué terrible que a todos estos actores les duela tan poco la patria y su gente!!

 

José Luis Lens

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Actualmente, Profesor Titular de la Cátedra de Educación Popular en la FCH-UNCPBA y Profesor Adjunto de Ciencias Políticas en la UBA-CBC.

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