Neoliberalismo

Neoliberalismo, vejez y jubilados

Neoliberalismo, vejez y jubilados

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Los modelos culturales en los que se inserta nuestra sociedad asocian vejez con enfermedad.

Según estos modelos la totalidad de los ancianos se encasillan como físicamente limitados, visualmente poco agradables y funcionalmente dependientes.

Estas son las características que se le adjudican a la vejez en oposición a las que presenta la juventud, según los medios de comunicación y la sociedad de consumo.

Un criterio racional es aceptar el hecho de envejecer como un proceso vital, y que el monopolio de la belleza y el protagonismo social no queden restringidos a las personas de apariencia joven.

Las valorizaciones deberían hacerse por manifestaciones más sustanciales que la tersura de la piel o la elasticidad de los músculos. lo antedicho supone considerarlas sólo organismos animales, funcionales o estéticos, como los caballos de carreras o los perros de raza, y olvidar los valores intelectuales, solidarios y sociales, patrimonio distintivo de los seres humanos.

El concepto negativo hacia los ancianos constituye un proceso semejante al que han experimentado otros grupos supuestamente diferentes: los disminuidos físicos, las personas de color negro o los integrantes de los pueblos originarios, por ejemplo, también se han visto marginadas porque no encajaban dentro del ideal estético y social, promovido por los modelos dominantes.

El rechazo que buena parte de la población experimenta frente a un anciano que muestra en su cuerpo las huellas de los años, constituye una respuesta aprendida por la presión social.

La ancianidad también puede ser bella como la juventud, ya que belleza y fealdad no constituyen parámetros universales y estáticos, como demuestra la historia del arte y de la estética.

La mayoría de las personas que tienen cierto rechazo a la vejez y a los ancianos, en realidad lo que “rechazan es su propia vejez”.

Se puede tener una buena calidad de vida en la salud cuando se envejece, pero para lograrlo no se lo debe buscar sólo en la ancianidad:

Es una consecuencia que se logra a través de los años mediante un proceso de educación permanente para la promoción y protección de la salud, y con la implementación de políticas de salud para todos, desde el mismo momento de la concepción del individuo.

La mayoría de los ancianos gozan de buena salud y viven con cierta independencia en el seno de sus hogares.

Cuando evaluamos el grado de salud física debemos entender que esa salud no pasa por las partes anatómicas enfermas o sanas sino por lo que queda de vitalidad en el individuo para que a través del trabajo pueda aprovechar al máximo su capacidad funcional residual.

Toda persona de la tercera edad que sea auto válida no se la considera enferma.

La evaluación de la capacidad funcional en abvd (actividades básicas de la vida diaria) y aivd (actividades instrumentales de la vida diaria) permite detectar factores de riesgo, definir la situación basal, monitorear la evolución y definir qué tipo y con qué intervalos, necesita ayuda una persona mayor para permanecer en su domicilio o ser institucionalizado

El envejecimiento normal implica una vejez saludable, carente de alteraciones significativas en su calidad de vida o de disminución de los aspectos bio-psico-sociales.

Contrariamente a la creencia popular, la mayor parte de los ancianos no están enfermos ni limitados.

El envejecimiento como proceso vital de acumulación de años no tiene por qué ser un proceso patológico, y al cumplir los 70 / 80 años no se contrae obligatoriamente ninguna enfermedad.

La vejez constituye una etapa vital como la niñez, la adolescencia o la madurez, con características propias y también con potencialidades distintas, pero que no tiene que asociarse con enfermedad. Reducción de ritmos no es enfermedad.

Esta reducción general de los ritmos no supone limitación para la mayoría, ya que aptitud y fuerza física son menos importantes en una sociedad cada vez mas mecanizada.

Las causas de una vejez saludable deben buscarse en factores genéticos, factores hereditarios, la alimentación, factores del medio ambiente y, fundamentalmente, en factores psicosociales.

Las causas psico-sociales y ambientales son de fundamental importancia en las patologías orgánicas de los mayores.

La soledad, el aislamiento, la marginación, la falta de un lugar social activo, la pérdida de obligaciones, el exceso de tiempo desocupado, han sido investigados, probándose su importancia en la disminución de la resistencia orgánica frente a las agresiones y enfermedades.

Se ha demostrado que la ocupación del tiempo en actividades productivas, el trabajo (remunerado o no), el esparcimiento, las actividades domesticas, las actividades solidarias y, fundamentalmente, la actividad sexual y el buen humor, resultan esenciales para la conservación de la salud y el mejoramiento de la calidad de vida.

De un tiempo a esta parte se empezó a hablar del derecho a una mejor calidad de vida para los adultos mayores pero, lamentablemente, el derecho a una mejor calidad de vida para estas personas es el más fácilmente declamado y también el más fácilmente postergado y olvidado, y hoy debemos estar dispuestos a recuperarlo.

Los derechos a la salud física, y mental, a la justicia social, a la vivienda, a un haber jubilatorio digno, como postulan los derechos de la ancianidad, proclamados en la república argentina en noviembre de 1948 y llevados a las naciones unidas el 18 de noviembre de 1948, son los más trascendentes para un adulto mayor, porque se vinculan directamente con la dignidad del ser humano.

De esta manera se les facilitará a las personas de la tercera edad, llegar sin esfuerzo a tener una vida digna.

Consideremos además que la calidad de vida es el bien existente más productivo, ya que una larga vida sin calidad, es no solamente una tragedia personal, sino también una calamidad social y económica.

En la medida que exista una política social y económica al servicio del pueblo, existirá una mejor calidad de vida, de la comunidad y por ende de las personas mayores.

Nunca habrá buena calidad de vida sin contenido social, por lo tanto no puede haber una política integral para los adultos mayores sin seguridad social eficiente.

Se debe prolongar y mejorar la calidad de vida de las personas de la tercera edad, y que el adulto mayor mantenga una vida digna y socialmente independiente.

La independencia social será posible a partir de la independencia económica, y de una política de seguridad social al servicio de los adultos mayores.

Se ha dicho que la asistencia para los adultos mayores es cara, pero no se tiene en cuenta que lo que encarece la prestación, son los recursos desaprovechados, al no tener en cuenta criterios que hagan a la racionalidad, eficiencia, eficacia, efectividad y equidad. por lo que se ha caído en las sobreprestaciones, los gastos innecesarios, la hospitalización prolongada (a veces por causas sociales), la invalidez no rehabilitada, etc.

Lamentablemente, hoy con un gobierno neoliberal / conservador en nuestro pais, los derechos a una mejor salud y a una mejor calidad de atención de las personas mayores han sido avasallados brutalmente y sin la menor contemplación, poniendo en severo riesgo su salud y sus vidas.

Se les ha reducido sus haberes jubilatorios, los que no son un regalo del estado, sino un salario diferido ahorrado durante todos los años de trabajo que aportaron, se les quitaron los medicamentos sin cargo para patologías crónicas, eliminaron programas de subsidios para casos especiales, se retacean las prótesis y las ortesis, se redujeron casi totalmente los programas sociales y el 90 % de las residencias para internación crónica son depósitos de ancianos, de muy mala atención, donde vemos a personas mayores sentadas mirando la pared y esperando la muerte.

Las personas mayores con patologías crónicas, como diabetes, hipertensión, cardiopatías, etc. pueden vivir muchos años y con buena calidad de vida compensados con la medicación adecuada, pero lamentablemente en la actualidad la gran dificultad económica que tienen para obtener los medicamentos, que en último año han aumentado su costo desde el 47% al 250% algunos, hace imposible su adquisición.

Hoy mueren una importante cantidad de personas mayores, jubilados o no, más que en los años anteriores y se dice que mueren por su enfermedad, lo que no es cierto ya que “mueren porque no pudieron comprar los medicamentos para tratar su patología”

Como vemos esto tiende a reducir cada vez más la atención de nuestros mayores para que no produzcan “gasto” en la última etapa de sus vidas.

Sabemos que esto va camino a la privatización del Pami, a sacar los descuentos en los medicamentos, a reducir cada vez más las prestaciones para los mayores, y no sólo en el Pami sino también en las obras sociales y en las prepagas.

Se tiende a realizar una política que ya existe en algunos países, donde a las personas en sus obras sociales o prepagas se le dan determinados beneficios hasta los 65 años, luego de 65 a 75 años se les quitan prestaciones, estudios y descuento en los medicamentos, luego de 75 a 85 años, se le quitan más beneficios y luego se le van quitando beneficios hasta que la persona muy mayor se queda sin derechos asistenciales, porque el criterio es: “el tiempo restante de vida no justifica el gasto”

Es importante que las personas mayores puedan tener una vida social y económicamente digna, para realizar aquellos proyectos que quizás no pudieron concretar en épocas anteriores porque:

No se deja de tener proyectos cuando de envejece, se envejece cuando se deja de tener proyectos.

La salud no es un “gasto” es una inversión ya que un pueblo sano beneficia a todo el país e inclusive a la economía, y debe dejar de ser un negocio para ser una política de estado, ya que cuando el dinero pasa a ser más importante que las personas es cuando se produce la mayor degradación de la especie humana.

Por todo lo expuesto debemos tener en cuenta que el anciano es digno no sólo por lo que fue, sino por lo que es:

El testigo mas valido de la trasmisión de los valores que hacen a la vida de un pueblo, valores sociales, culturales, políticos, solidarios, históricos, y religiosos.

Los ancianos son la memoria histórica de la comunidad, y aislar al anciano de la sociedad y de la familia es quitarle al pueblo su memoria; y un pueblo sin memoria es un pueblo más fácil de ser manejado y dominado por intereses internos y externos.

Decia el Dr. Ramon Carrillo

“Frente a la miseria, el hambre y la marginación, pobres causas de enfermedad son las bacterias y los virus”

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Dr. Ricardo Alejandro Blanco

  • Medico gerontólogo, egresado de la Universidad de Buenos Aires.
  • Miembro de la C.D. de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría.
  • Miembro de honor de la Asociación Mexicana de Gerontología y Geriatría.
  • Ex director del curso de “Gerontología”, del curso de “Preparación para la Jubilación” y del curso “Salud y Nutrición” del Ministerio de Desarrollo Social (INAP)
  • Ex docente de los cursos de post-grado del centro interamericano de estudios de la seguridad social (CIESS) organismo internacional perteneciente a la conferencia interamericana de la seguridad social (CISS).
  • Ex director de los cursos de capacitación del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (P.A.M.I.)
  • Ex Director Nacional de la Secretaría de la Tercera Edad, cargo al que accedió por concurso.
  • Autor de los “Lineamientos para el plan Gerontológico Nacional” y de los “Lineamientos para el Plan Gerontológico Marco Interamericano”.
  • Autor de los libros: “Bases para un Plan Gerontológico Nacional y “La vejez y el envejecimiento en el siglo XXI”
  • Autor de múltiples artículos en publicaciones de la especialidad en el país y en el extranjero.

 

José Luis Lens

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Actualmente, Profesor Titular de la Cátedra de Educación Popular en la FCH-UNCPBA y Profesor Adjunto de Ciencias Políticas en la UBA-CBC.

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